



La Posada debe su nombre a la plaza que se encuentra a su frente y que los lugareños, sobre todo los de mayor edad, conocen como "De las Carretas". Esta denominación tiene su origen en que allí quedaban depositadas las carretas de enormes ruedas, que venían desde Buenos Aires, pues tenían prohibido su acceso al centro del poblado por el deterioro que podían provocar en el reciente mejorado de las calles. En los carruajes se traían las más diversas mercaderías (materiales para la construcción, alimentos, especias, aceite, etc). y se llevaban a su regreso cuero cereales y otros productos de la zona. Entre los alimentos transportados desde Buenos Aires, posiblemente cargados en el puerto, los carreteros traían pescado salado, algunas de cuyas piezas degustaban en el viaje fritas en aceite y ajo, plato conocido como el bacalao al ajo arriero, que la abuela y la madre de la actual propietaria de la Posada preparaban siguiendo la costumbre tradicional, a la que continúa haciendo honor, ésta última.
Uno de los principales mercaderes viajeros era Don Ramón Santamarina quien partía de los alrededores de Buenos Aires, posiblemente desde Monte Grande, siendo su última escala, antes de llegar a Tandil una estancia de Rauch que aún conserva construcciones de dicha época.

Varios son los motivos que vinculan a la Posada con la plaza que le da su nombre.
Mientras Don Juan Bautista Elissondo se desempeñaba como administrador de la Estancia Ramón I de la familia Santamarina, construyó dos casas contiguas al estilo de la época: una para él y su señora esposa, y otra para su hija María Elisa, donde funciona actualmente la Posada Plaza de las Carretas. Falleciendo antes de terminarlas, la Srta. Elissondo no quiso ocupar la suya quedándose a vivir con su madre en la casa paterna.
Por otra de las calles que enfrentan a la plaza vivía la familia de Don Victorino Pugliese, cuyo hijo era Don Blas Pugliese. Del matrimonio de la Srta. María Elisa Elissondo y del Sr. Blas Pugliese nació Susana; propietaria de la Posada que funciona en la casa construida por su abuelo.
No son ellos los únicos motivos que ligan a la plaza con la familia Pugliese Elissondo y la Posada. En ella se encuentra plantado un retoño del árbol de Guernica, frente a las instalaciones del Club Vasco, el que fue traído desde la región vasca por Doña Soledad Auzmendi de Pugliese, casada con el ilustre ciudadano Don Juan Carlos Pugliese, ambos tíos de Susana, a quienes amó con intensidad y recuerda permanentemente, con profundo cariño.
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